Prohibido hacerse un selfi con la foto de Hitler

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domingo, 08 septiembre 2019
Politica

ISABEL FERRERDen Bosch 8 SEP 2019 – 06:41 EDT

La primera antológica organizada hasta la fecha sobre el Diseño del Tercer Reich abre este domingo en la ciudad holandesa de Den Bosch envuelta en polémica. Presentada por el Museo del Diseño, aborda la formación de la identidad nazi a través del poder de sus símbolos, y no podrán hacerse fotos en el interior para evitar selfies junto a la imagen de Hitler. La seguridad ha sido reforzada, y el Movimiento de Jóvenes Comunistas de Holanda, y la Unión de Antifascistas piensan manifestarse en contra “para que no se glorifique la cultura del nacional socialismo”. Un artista local planea, además, extender una alfombra con una esvástica a las puertas de la sala.

Un Volkswagen Beetle, el coche del pueblo, el escarabajo, en lenguaje coloquial, ideado por Hitler y firmado en 1938 por el ingeniero Ferdinand Porsche, preside la muestra, que no pierde el tiempo. Hitler aparece en fotos convenientemente enfocadas, iluminadas y retocadas, junto a lemas como “Un Pueblo, un Imperio, un Líder”, pensados para fomentar la idea de eternidad en la unidad nacional. Otras imágenes son mucho más directas, si cabe, como la de su cabeza sobre un fondo negro acompañada solo de su apellido y el supuesto efecto magnético de su mirada. O una pose de uniforme junto a un contundente “Sí”. “Resumen la estética de la imagen de marca de Hitler, pensada para convertirlo en un líder y que necesitó de un concepto amplio de diseño para públicos diferentes. El mensaje era siempre el mismo, con el antisemitismo como divisa controlada desde el poder, pero sugería diversidad para atraer a jóvenes y mayores”, dice el historiador Thomas van den Heuvel, implicado en el montaje de la muestra.

Las tres caras de Hitler cuelgan enmarcadas frente a una vitrina con sendas esvásticas, y el museo ha aumentado el número de vigilantes para que nadie, en particular algún neonazi, las reproduzca. No hay venta de recuerdos en la tienda, y la dirección seguirá asimismo las redes sociales, por si aparecen instantáneas o comentarios fuera de contexto. Dentro, la exposición incluye, entre otros, un ejemplar de Mein Kampf, la autobiografía de Hitler; mapas que “germanizan” las partes de Polonia que debían ser anexionadas, o estandartes con esta llamada urgente: “Alemania, despierta”. La antorcha de los Juegos Olímpicos de Berlín (1936) está en una vitrina, “y es un ejemplo de la vuelta a la gloria del pasado para utilizar el presente, porque el diseño nazi abarca desde edificios neoclásicos dotados de los últimos avances técnicos, al gran mueble aparador de Hitler, que debía impresionar”.

Timo de Rijk, director del museo, subraya el cuidado puesto para no caer en la mera propaganda. “Como historiadores, tratamos de entender cómo el diseño, financiado desde el Estado, sirvió a una ideología maligna. Una muestra así no habría podido organizarse en Alemania, es demasiado controvertida. Pero han pasado 75 años de la liberación de Holanda por los Aliados, y este es el lugar adecuado. Fuimos invadidos por los nazis en 1940, y hay ya mucha gente que no ha vivido la II Guerra Mundial. Sin embargo, el nazismo es uno de los acontecimientos más señalados del siglo XX. Ha conformado nuestra noción del bien y el mal, y hay hoy muchas discusiones sobre la identidad”, dice. Agradecido a sus colegas germanos por su apoyo, indica que “esta es la primera antológica dedicada al diseño nazi desde un punto de vista histórico”. Entre otros, “el Museo Histórico Alemán (Berlín) y el Museo de la Ciudad (Múnich) dos colecciones únicas, han cedido obras esenciales, junto a préstamos holandeses y privados”.

La pureza de la raza proclamada por el Tercer Reich en sus diseños gráficos, implicaba erradicar a grupos enteros de población, y mientras el Régimen aparentaba estabilidad, se preparaban los campos de concentración, “Hemos hablado con la comunidad judía y también con el Ayuntamiento. La antigua sinagoga de Den Bosch está frente al museo, y la muestra concluye con el diseño de las cámaras de gas. Con el Holocausto. Un nazi convencido dirá que son mentira, pero que al salir se vea la sinagoga confronta con la historia real y es una forma de justicia”, asegura De Rijk.

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